martes, 26 de mayo de 2015

The Salt of the Earth

        El trabajo más reciente del cineasta alemán Wim Wenders es un documental titulado The Salt of the Earth, el cual aborda en una primera lectura, la vida y trayectoria profesional de Sebastião Salgado, fotógrafo brasileño dedicado a retratar con gran frecuencia diferentes aspectos sociales del hombre alrededor del mundo.
    La experiencia de ser fotógrafo social se transmite de manera simple: es el mismo Salgado quien nos narra los pasajes de su vida en simultaneidad con la proyección de sus mejores fotografías. Pero si hablamos de varios niveles de lectura, entonces The Salt of the Earth es más que una alabanza entre amigos.
    Ambos están conscientes de los problemas que han afectado al mundo y que han marcado a lo largo de la historia una constante de tragedias que se repiten en todas partes. La denuncia de todos estos males a través de la perspectiva de Sebastião Salgado es muy importante para nuestro mundo globalizado que consume imágenes todo el tiempo.
    Diversos paisajes contextualizan las fotografías más impactantes de  Salgado, desde las desérticas llanuras de Etiopía hasta las montañas de hielo y neblina del Círculo Polar Ártico. La mayoría de una precisión y belleza indiscutible, a pesar de que en algunas otras la crueldad humana rebase sus mismas composiciones estéticas.
    Wim Wenders también acompañó a Salgado en algunos viajes de modo que, además de la parte visual del material fotográfico, tenemos momentos en donde vemos la camaradería entre ambos maestros de la imagen. Esto no le resta fuerza al contenido tan impactante de las fotografias que vemos y que nos invitan a reflexionar en diferentes niveles.
    El documental fue codirigido por Juliano Ribeiro Salgado (hijo de Sebastião) y resultó acreedor en 2014 de la mención especial del jurado de la sección Un Certain Regard en Cannes, además de obtener el premio del jurado ecuménico. En 2015 compitió en los premios de la Academia de Estados Unidos en la categoría a mejor documental.

Aún en la Cineteca Nacional. Imperdible.


jueves, 21 de mayo de 2015

Nada que celebrar



     Por cuarto año consecutivo, se llevó a cabo la Marcha por la Dignidad Nacional el pasado 10 de mayo del Monumento a la Madre a el Ángel de la Independencia. En su mayoría, participaron asociaciones civiles de madres de toda la república mexicana con hijos y/o familiares desaparecidos.
    Los contingentes de mujeres con las fotos de sus hijos desaparecidos comenzaron el avance de la marcha alrededor de las 10:30am de aquél domingo marcado como el Día de las Madres. “No hay nada que celebrar” gritaba frente a la estatua de Colón la chihuahuense Adriana Moreno, quien lleva más de 4 años buscando a su hijo Victor Adrían Rodríguez.
    Acompañaron a las madres en su recorrido el obizpo de Saltillo, Raúl Vera López, así como la actriz Julieta Egurrola, ambos compañeros de lucha de miles de madres en estados del norte como Chihuahua, Coahuila y Baja California. Vera López hizo un llamado a las autoridades y exigió eficacia y transparencia en todas las investigaciones relacionadas a desapariciones forzadas, secuestros y levantones.
    A la cita también acudieron algunos normalistas de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa “Raúl Isidro Burgos”, además de Cristina Bautista, madre del normalista desaparecido Benjamín Ascencio Bautista. Hizo incapié en la continuidad de la lucha por encontrar a su hijo, así como en la insistencia por revelar la verdad que el gobierno de Enrique Peña Nieto dice, ha querido imponer.
    Diferentes madres de diferentes latitudes coincidieron que, a pesar del dolor que padecen desde la desaparición de sus seres queridos, el 10 de mayo es un día en donde la desespereción y la tristeza se unen y se convierten en coraje que los ayuda a salir adelante, sin claudicar en la búsqueda de sus hijas e hijos.