martes, 11 de marzo de 2014

Sobre la formación de Congresos Populares.

Todo funcionario público, al momento de tomar protesta del cargo asignado mediante el voto popular, asume la representación del pueblo y adquiere las funciones de impartir justicia, brindar bienestar social y administrar los recursos públicos. De no acatarse cabalmente alguna de estas funciones, la nación misma deberá pedir cuentas y de ser necesario, revocar el puesto que, por la nación misma, se le ha concedido.
La reivindicación del pueblo como el proceder y fin único, deben ser los motivos por los cuales se deba comenzar a alzar la voz. Debemos dejar de tener miedo a manifestar nuestros desacuerdos ante las políticas públicas que gente sin escrúpulos ni valores morales y éticos a implementado, para así, poder propiciar una unión entre ciudadanos conscientes de la realidad de nuestro país, y no de la realidad simulada y tergiversada que quieren incrustar en todos los hogares mexicanos.
Pero cuando el descontento y la desaprobación sobrepasan los límites de lo razonable, la democracia se debe revertir en contra de los corruptos y los delincuentes de cuello blanco, de los saqueadores y traidores a la patria. Lograr la verdadera democracia representativa y participativa.
Siempre habrá motivos para defender la vida digna, lo razonable, lo justo; hemos llegado a un punto en la historia de la humanidad en la cual ya no podemos darnos el lujo de padecer demencia inducida, Debemos dejarnos de pensamientos egoistas y banales y preocuparnos mucho más por lo que pasa a nuestro al rededor. La enajenación en la que está sumida nuestra sociedad debe ser combatida con información clara y verídica. Sólo así, la ignorancia y la apatía se verá disminuida y podremos darle paso a la plena realización de hacer de la voz del pueblo, la voluntad de la nación.

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